En esta lluviosa tarde os dejo un breve cuento de infantil, espero que os guste
AUSARDIA
Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a
caminar por el bosque con su hermano pequeño llamado Lucas. Todas las mañanas
antes de que todo el reino despertarse, los dos muchachos se adentraban en el
maravilloso bosque, lleno de altos árboles e inmensas llanuras de flores de
colores. El paisaje era encantador, mágico y desprendía un aroma inexplicable.
A los dos niños les gustaba mucho pasar sus ratos libres por esos senderos,
pero a demás de eso, había una razón por la que todas las mañanas iban allí.
Cuando eran pequeños al príncipe y a Lucas les gustaba mucho
dormirse escuchando los cuentos que su padre les contaba todas las noches. Para
ellos eran cuentos emocionantes, con historias de brujas que vivían en tierras
muy lejanas, encantamientos y tesoros. A demás les costaba mucho conciliar el sueño si alguna
noche su padre no podía contarles aquellas historias. Pasaron los años y esas
largas noches inolvidables entre padre e hijos no cesaron, pero un buen
día el rey murió por una grave enfermedad.
El príncipe y su hermano
tuvieron que acostumbrarse a dormir sin escuchar la voz de su padre
antes de acostarse, pero así todo, todas las noche al quedarse dormidos soñaban
con las historias que su padre les contaba.
Los dos hermanos empezaron a tener los mismos sueños, a
imaginarse los mismos paraísos y los mismos bosques llenos de flores. En esos
sueños veían a su padre recostado en la cama con ellos y contándoles como en
esos paisajes de ensueño se encontraba uno de los tesoros de los que tanto les
había hablado en sus cuentos. Un tesoro muy importante para los habitantes de
su reino. En él se encontraba una corona que su padre había escondido años
atrás para prevenir el daño que podría
hacer si esa corona caía en manos desconocidas. Era el símbolo del reino y solo
un rey bueno, humano, caritativo y generoso podía poseerla.
Habían sido muchas las veces que habían pretendido robar la
corona y por miedo a que eso sucediera alguna vez, el rey decidió esconder la.
El rey nunca explico a nadie lo que había hecho con ella y mucho menos contar donde la había escondido.
Por ello decidió inventarse cuentos sobre tesoros y contárselos a sus hijos,
para que estos cuando fueses mayores pudieran entenderlos y conseguir salvar al
reino de las manos de algún malvado.
Con el tiempo y
después de recorres muchos rincones, el príncipe y Lucas encontraros el lugar
que tanto veían en sus sueños, ese lugar mágico que tantas veces lo había
descritos su padre.
Al ver que el hechicero no presentaba ninguna amenaza para
el reino, el príncipe obtuve la corona y perdono al hombre por el daño que
había intentado hacer a su pueblo. En ese instante el príncipe se colocó la
corona en lo alto de la cabeza como representante del futuro rey y todo ello por su bondad, generosidad y valentía que
había demostrado.
El príncipe y su hermano Lucas regresaron al reino junto con
el hechicero ya que se había convertido en una buena persona y de ahí en
adelante pasaría a ser uno más entre
los muros del castillo.
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